
Torquemada y el generalísimo ya tienen digno sucesor, la iglesia ha encontrado a su gran superhéroe el nuevo martillo de herejes monseñor Martínez Camino.
AL fin alguien se ha decidido a coger a coger a esa cuadrilla de ateos que se sientan a legislar en ese horno en el que se cuecen las leyes que van a acabar con la recia moral y buenas costumbres que hacen de Essspaña un bastión contra este mundo descreído y que tantos años les costó construir.
Este nuevo adalid del catolicismo más rancio, ha amenazado a sus señorías ,que todo aquel que vote a favor de la ley del aborto estará cometiendo pecado público, por lo tanto se le negara el sacramento de la confesión y será excomulgado, así que todo buen católico que se precie no puede estar a favor de semejante aberración de ley, dado que al ser excomulgado no podrá acceder a su reserva de butaca a la derecha del padre en compañía de grandes defensores de la vida ,como el generalísimo, Videla ,Pinochet, Mussolini y tantos otros, pasando a arder en los infiernos en compañía de ateos ,rojos y demás seres carentes de la mas mínima humanidad.
Afortunadamente estamos a comienzos del siglo XXI, por que con tipos como este las plazas de nuestros pueblos volverían a plantarse hogueras como en el Medievo para que ardiéramos todos los que no abrazamos su fe.

Fe que no le impide mantener en sus listas de integrantes a multitud de esos seres carentes de moral que abogan por el asesinato indiscriminado de futuros infantes simplemente por agarrar los cuartillos correspondientes a la subvención que les da ese estado “laico” del que abominan, pues parece ser que conseguir apostatar es más difícil que ser agraciado con algún tipo de lotería.
Supongo que estas declaraciones irán acompañadas de la instalación en cada una de nuestras ciudades de unas oficinas en las cuales a todos los excomulgados se nos facilite la información y los impresos necesarios para después enviarlos a la atención del que sea menester para que se nos borre de sus listas de adscritos.
Así que amigos con un poco de fortuna pronto empezaremos a notar en nuestras napias un ligero olorcillo a azufre.







